¿Qué es Fascitis Plantar y cómo trata la fisioterapia?
La fascitis plantar es la inflamación y degeneración de la fascia plantar —la banda fibrosa que va del calcáneo hasta los dedos del pie—, y es la causa más frecuente de dolor en el talón. Afecta tanto a deportistas como a personas sedentarias y puede llegar a ser muy limitante para la deambulación cotidiana.
Causas y factores de riesgo
La fascitis plantar resulta de una combinación de sobrecarga mecánica repetitiva y déficit de capacidad de carga del tejido fascial. Entre los factores de riesgo más frecuentes destacan: obesidad o sobrepeso, pie plano o cavo, acortamiento del tendón de Aquiles y de la musculatura del tríceps sural, uso de calzado inadecuado, aumento brusco de la carga de entrenamiento en corredores y trabajos que obligan a permanecer muchas horas de pie.
La formación de un espolón calcáneo —depósito de calcio en la inserción de la fascia— es una adaptación ósea frecuente en personas con fascitis crónica, aunque no siempre es la causa del dolor.
Síntomas característicos
El síntoma más característico es el dolor punzante en la cara inferior del talón, especialmente intenso en los primeros pasos al levantarse por la mañana o tras períodos de reposo prolongado —fenómeno de "puesta en marcha"— y que puede mejorar con el movimiento para volver a aparecer tras bipedestación prolongada. El dolor se localiza en la inserción calcánea de la fascia, aunque puede extenderse a lo largo de la planta del pie.
Evaluación fisioterapéutica
El fisioterapeuta valora la postura del pie (pronación/supinación), la extensión del primer dedo y la dorsiflexión del tobillo. La palpación de la inserción calcanea confirma el punto de máximo dolor. La valoración de la cadena posterior del miembro inferior —acortamiento del sóleo, tensión de la cintilla iliotibial— y la biomecánica de la marcha completan el estudio.
Tratamiento fisioterapéutico de la fascitis plantar
Ondas de choque
Son el tratamiento de primera línea en fascitis plantar crónica (más de 3 meses de evolución). Las ondas de choque radiales o focales sobre la inserción de la fascia estimulan la respuesta reparadora del organismo, favorecen la neovascularización y destruyen las calcificaciones. La evidencia científica avala su eficacia con 3-5 sesiones.
Punción seca y fisioterapia invasiva
La punción seca sobre los puntos gatillo del sóleo, el flexor corto del dedo gordo y la musculatura intrínseca del pie reduce la tensión sobre la fascia plantar. La electrólisis percutánea directamente sobre la fascia degenerada favorece la regeneración del colágeno.
Terapia INDIBA y diatermia
La aplicación de calor endógeno en la inserción calcanea mejora la vascularización local, reduce la inflamación crónica y acelera la curación del tejido fascial.
Terapia manual
Las movilizaciones de la articulación subtalar, la articulación de Lisfranc y las técnicas de estiramiento de la fascia plantar y el tendón de Aquiles reducen la tensión mecánica sobre la inserción y mejoran la mecánica del pie.
Ejercicio terapéutico y plantillas
Los ejercicios de estiramiento del tendón de Aquiles y la fascia plantar son el componente domiciliario esencial. El fortalecimiento de la musculatura intrínseca del pie (ejercicios de dedo corto, towel curl) mejora la capacidad de carga. El uso de plantillas ortopédicas personalizadas puede complementar el tratamiento en pies con deformidades biomecánicas.
Pronóstico
Con tratamiento adecuado, el 90 % de los casos de fascitis plantar se resuelven en 6-12 meses. Los casos crónicos con degeneración avanzada responden mejor a las ondas de choque o la electrólisis percutánea. La recurrencia es posible si no se corrigen los factores biomecánicos subyacentes.