¿Qué es Hernia Discal y cómo trata la fisioterapia?
La hernia discal es la protrusión o extrusión del núcleo pulposo a través del anillo fibroso del disco intervertebral. Cuando el material herniado contacta o comprime las raíces nerviosas adyacentes produce dolor, parestesias y en ocasiones déficit motor. Puede aparecer en cualquier nivel de la columna, aunque los niveles lumbar L4-L5 y L5-S1 y el nivel cervical C5-C6 son los más frecuentes.
¿Cómo se produce una hernia discal?
El disco intervertebral actúa como amortiguador entre las vértebras. Con el paso del tiempo, la deshidratación del núcleo pulposo y la degeneración del anillo fibroso aumentan la vulnerabilidad del disco frente a los esfuerzos. Un movimiento brusco en flexión-rotación, una sobrecarga acumulada por malas posturas o simplemente el envejecimiento pueden precipitar la herniación. Los factores de riesgo incluyen el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo, las vibraciones repetidas (conductores de vehículos pesados) y la debilidad de la musculatura estabilizadora del tronco.
Síntomas
En una hernia discal lumbar los síntomas más característicos son el dolor en la espalda baja con irradiación a la pierna siguiendo el trayecto del nervio ciático (L5 y S1), sensación de quemazón o electricidad, parestesias en el pie o los dedos y, en casos severos, debilidad muscular. En la hernia cervical los síntomas se irradian al brazo y pueden incluir hormigueo en los dedos, dolor al girar el cuello y cefalea occipital.
El papel de la fisioterapia en la hernia discal
La fisioterapia conservadora es el tratamiento recomendado como primera línea para la mayoría de las hernias discales, salvo en casos con déficit neurológico progresivo o síndrome de cola de caballo que requieren valoración quirúrgica urgente.
Técnicas de descarga y tracción
La tracción manual o mecánica reduce la presión intradiscal, crea un efecto de succión sobre el material herniado y alivia la compresión nerviosa. Los ejercicios de extensión (método McKenzie) están especialmente indicados cuando la centralización del dolor confirma su utilidad.
Neuromodulación y técnicas de tejidos blandos
La neuromodulación NESA y la electroterapia de baja frecuencia modulan la actividad del sistema nervioso periférico y reducen la sensibilización central característica de los dolores radiculares. El trabajo de tejidos blandos sobre la musculatura paravertebral reduce el espasmo reflejo que aumenta la presión sobre el disco.
Diatermia profunda e INDIBA
La aplicación de calor endógeno en profundidad, mediante diatermia (Tecarterapia) o INDIBA Activ, mejora la vascularización local, acelera la reabsorción del material herniado y prepara los tejidos para el trabajo activo.
Ejercicio de estabilización y Pilates terapéutico
La evidencia científica es sólida: fortalecer la musculatura del core reduce significativamente las recaídas y mejora la función a largo plazo. El Pilates terapéutico adapta los ejercicios al estado agudo o crónico del paciente, permitiendo trabajar el control motor profundo sin agravar la sintomatología.
Cuándo mejorar y cuándo acudir al médico
El 90 % de las hernias discales sin déficit neurológico mejoran con tratamiento conservador en 6-12 semanas. Si el dolor empeora progresivamente, aparece debilidad muscular o se producen alteraciones en el control de esfínteres, debe consultarse con el médico de forma urgente.