¿Qué es Disfunción de la Articulación Sacroilíaca y cómo trata la fisioterapia?
La articulación sacroilíaca (ASI) es la articulación que une el sacro con los huesos ilíacos de la pelvis. Aunque tiene una movilidad mínima —apenas 2-4 mm de traslación y 2-4° de rotación—, cuando su función se altera puede generar un dolor intenso en la zona glútea baja, la ingle y el muslo que se confunde frecuentemente con lumbalgia o ciática.
Prevalencia y causas
Se estima que entre el 15 y el 25 % de los dolores lumbocutáneos tienen origen en la articulación sacroilíaca. Las causas incluyen el embarazo y posparto (el aumento de relaxina aumenta la laxitud pélvica), las caídas sobre la nalga, las dismetrías de miembros inferiores, la espondilitis anquilosante y otras espondiloartropatías, la cirugía de columna lumbar con fusión que aumenta el estrés en las articulaciones sacroilíacas, y los esfuerzos en torsión o flexión asimétrica.
Síntomas y localización del dolor
El dolor sacroilíaco se localiza típicamente en la nalga, a nivel de la espina ilíaca posterosuperior (EIPS), y puede irradiarse a la cara posterior del muslo, la ingle y, raramente, la pierna por debajo de la rodilla. Empeora al levantarse de una silla, al permanecer de pie en apoyo monopodal, al subir escaleras y al dar vueltas en la cama. Mejora al caminar en terreno llano.
Diagnóstico fisioterapéutico
El diagnóstico clínico de la disfunción sacroilíaca se basa en la combinación de al menos 3 tests de provocación positivos: test de Gaenslen, test de compresión-distracción, test de FABER (Patrick), test de Gillet y test de empuje femoral. Ningún test aislado tiene suficiente sensibilidad y especificidad.
Tratamiento fisioterapéutico de la ASI
Manipulación y movilización sacroilíaca
Las técnicas de manipulación de alta velocidad y baja amplitud (HVLA) sobre la articulación sacroilíaca o la columna lumbar restauran la movilidad articular y reducen el dolor de forma inmediata. Las técnicas de energía muscular (MET) son una alternativa más suave y segura, especialmente en embarazadas y pacientes con osteoporosis.
Punción seca glútea
La punción seca del piriforme, el glúteo medio y los músculos de la región posterior de la pelvis reduce el espasmo muscular reflejo que perpetúa el dolor sacroilíaco.
Ejercicio de estabilización lumbopélvica
El fortalecimiento de los músculos estabilizadores de la pelvis —glúteo medio, transverso abdominal, multífidos— mejora el control motor lumbopélvico y reduce la sobrecarga sobre la articulación sacroilíaca. Los ejercicios de disociación lumbopélvica y el trabajo propioceptivo son fundamentales.
Soporte pélvico
El uso de una cintura sacroilíaca puede aliviar los síntomas en la fase aguda, especialmente en casos relacionados con el embarazo o la laxitud pélvica, al aportar estabilidad externa a la articulación.